domingo, 21 de marzo de 2010

Unas cuantas palabras llenas de rabia...

Hoy escribo desde la rabia y la impotencia, por vivir en este mundo lleno de injusticias y de malas reparticiones, personas que no aprecian lo que tienen y otras que, en cambio, darían hasta sus pertenencias más valiosas por un trozo de pan...y es bien cierto que a más de uno le vendría bien pasar calamidades o vivir algunas experiencias para poder empatizar con los demás..

El dia en que decidí ser enfermera, pensé que aquello era maravilloso, que pasarse la vida ayudando a las personas era lo que siempre había querido hacer, y estoy orgullosa de hacer lo que hago, adoro a esas personillas que me agredecen a diario el trabajo que estoy haciendo, me encanta ver como la gente va evolucionando, como hay pacientes que son transplantados y vienen despues de un tiempo a visitarnos, para que veamos como han mejorado... y yo intento hacer lo mejor que puedo mi faena, e incluso trabajando con horarios espantosos, festivos, navidades, fines de semana...

Aunque a veces pienso que algunas personas de las que me acompañan no estudiaron lo mismo que yo...

Durante tres años de mi vida los profesores me explicaron como se debía empatizar con los pacientes, cual era nuestro objetivo, porque aparte de dar pinchazos o administrar medicaciones intravenosas, las enfermeras hacemos otras cosas... aprendí con sudor de mi frente y con trabajos de 200 páginas escritos de mi puño y letra como se debía ayudar a una persona en un proceso de duelo, o como explicar a alguien que su enfermedad era crónica, o terminal. Es duro, dificil, y por supuesto, no soy psicóloga, soy una simple diplomada en enfermería que trata de que las estadas de los pacientes en mi unidad sean lo más llevaderas posibles, pero lo que no quiero ni debo consentir son las injusticias que se producen hoy en dia en el sistema sanitario... la falta de personal que haga que tengamos que trabajar (porque este trabajo es un trabajo en equipo) con auténticos ineptos, impresentables y maleducados, que además de hacer mal su faena, se dedican a contestar mal a personas vulnerables como son los pacientes, en este caso, mis pacientes, a los que adoro y para mi son personas sagradas... reirse de ellos, no verlos como personas, ni siquiera ser capaz de ponerte en su lugar por unos segundos me parecen negligencias que no deberíamos soportar, ni compañeros, ni pacientes (y en los dos grupos me incluyo)

A quien lea esto, gracias por dejarme desahogar... relamente son muchas las negligencias del sistema sanitario, me podría pasar dias hablando de ellas, pero hoy necesitaba escribir esto, quizás estas palabras sean lo único que puedan vacíar mi cuerpo de ira...

No hay comentarios:

Publicar un comentario